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 Joana Barceló.
Nació en Ciutadella y es licenciada en Geografía por la Universitat de les Illes Balears. Su carrera política arranca hace casi dieciocho años, en 1991, cuando por primera vez se convierte en parlamentaria autonómica y consellera menorquina por el Partido Socialista. En la siguiente legislatura, de 1995 a 1999, desempeña la secretaría segunda de la Mesa de la Cámara balear. En 1999 se convierte en presidenta del Consell Insular de su isla de origen, lo que simultanea con su escaño en el Parlament. Es reelegida para esas mismas responsabilidades en los dos comicios siguientes. El pasado 17 de septiembre, coincidiendo con el agravamiento de una mala situación económica que ya se oteaba desde hacía tiempo, Joana Barceló Martí acepta el reto del presidente del Govern, Francesc Antich, de sustituir a Margarita Nájera como portavoz del Gabinete y consellera de Treball i Formació; lo que le convierte en responsable de gestionar una de las peores caras de la crisis, el desempleo.
“A los empresarios de aquí siempre se les han reconocido los valores del trabajo bien hecho, de la responsabilidad, que son claves para salir de la crisis”
¿Cómo ve el momento económico y social de Baleares, en sus líneas esenciales?
-El momento es preocupante a todos los niveles, fruto de una profunda desconfianza, por una situación de crisis que supera nuestras fronteras pero que, en cualquier caso, tiene un impacto importante sobre el mercado de trabajo. Es un hecho objetivo. Hay también una dificultad de liderazgo, hay elementos que no han ayudado a generar confianza en los políticos. Eso provoca desencanto y desconfianza. Pero también creo que el cambio significa oportunidades: podemos ser capaces de aprovechar los cambios para conseguir un mercado con trabajo más estable. Tenemos mucho por hacer en innovación y desarrollo, en formación, con lo que eso significa de crecimiento en capital humano. Hay posibilidades de crecer y de crecer más como personas; no desde la especulación, sino desde el esfuerzo y el trabajo bien hecho, valores que han sido nuestros y que no es tan difícil recuperar. Esta crisis nos debería plantear esta reflexión, y con el esfuerzo de todos, y con un acuerdo que se ha de producir en el ámbito político, de las instituciones, sindical, empresarial, propiciar un mensaje de esperanza y de creer en los valores que tenemos como pueblo y que han estado tapados por otros, especulativos.
-¿Cuál es la perspectiva, desde su punto de vista?
-La recesión es clara en el sector de la construcción. No en los servicios, donde seguimos creciendo y generando ocupación. Ahí es importante desarrollar proyectos como el Plan Renove o el turismo social europeo.
-¿Cuál es la política que está desarrollando el Govern?
-Hay dos líneas de trabajo muy claras, y transversales de todo el Govern. Por un lado, combatir los efectos coyunturales de la crisis, incentivando la obra pública, la contratación directa de parados, reforzando el Servicio de Ocupación de las Islas Baleares (SOIB) en contenidos cuantitativos y cualitativos, entrando en el terreno de la intermediación. Eso son actuaciones de coyuntura. Pero también queremos actuar en elementos estructurales del mercado laboral: estacionalidad, formación de las personas.
-En un momento inicial de la crisis parecía que era posible que el sector servicios absorbiese los desempleados de la construcción. No es así.
-Es difícil. El sector turístico es capaz de absorber más personas, pero no a todos los parados.
-¿En qué aspectos pueden actuar las instituciones públicas de Baleares, y cuáles se escapan a su radio de acción?
-Vamos a intentar reactivar al máximo la economía propia. Es una crisis global, pero siempre hay un margen en el que trabajar. El incremento de inversiones es un elemento indispensable para el sector de la construcción: todo lo que es vivienda pública, rehabilitación. Todo lo que sea innovación y desarrollo. Inversiones en transporte público, créditos a empresas... Y tenemos que propiciar la confianza. Difícilmente la gente tendrá ganas de invertir si no hacemos una llamada a la tranquilidad.
-Los últimos acontecimientos en el terreno de la política no parecen favorecer esa confianza.
-Es fruto un poco de lo mismo, de caer en un crecimiento especulativo, en el que era fácil que el dinero circulase. Hemos vivido en una burbuja especulativa brutal y el aterrizaje ha sido muy duro.
-Pero la inestabilidad política no ayuda a la recuperación.
-El Govern se encuentra totalmente cohesionado, con iniciativa. Estamos en una situación particular en el Parlament, pero eso nos tiene que ayudar a llegar a más acuerdos que nunca, y eso es bueno para generar confianza. Tal vez de una situación difícil podamos extraer una oportunidad para conseguir los máximos acuerdos en la acción política y generar la máxima confianza y estabilidad hacia el exterior.
-Sin embargo, cuando por primera vez los gobiernos de Madrid y de Baleares tienen el mismo color político, no da la impresión de que el entendimiento sea el esperado.
-Ha habido unos ciertos desacuerdos, es evidente. Pero el ruido siempre es mayor en los desacuerdos que en los acuerdos. Los convenios se podrán desbloquear. Y después hay un montante inversor, por primera vez en unos Presupuestos Generales del Estado. El gran tema pendiente todavía es la financiación, es la gran batalla, más dura para Baleares que para nadie, porque somos los que estamos peor financiados. El momento económico no nos ayuda, pero esperamos que en 2009 esta asignatura pendiente de hace años se pueda resolver. Y no como una cuestión reivindicativa, sino de justicia pura y dura. Baleares tiene toda la razón del mundo. Ésta puede ser la legislatura del gran acuerdo con Madrid.
-También se ha señalado que nuestra Comunidad Autónoma, por su estructura económica, puede aguantar algo mejor la crisis.
-Todo es relativo. Decimos eso porque Baleares registra algunos indicadores no tan negativos como otros sitios. Nuestra tasa de paro siempre es un poco más baja que la del Estado. La tasa de ocupación es la más elevada. Y, sobre todo, estamos creando ocupación en los servicios. Y por ser un espacio concentrado en los servicios es por lo que decimos que estamos en mejor situación, en la medida en que seamos capaces de sacar el máximo de lo que tenemos. No nos consuela nada que los otros estén peor, ni se puede plantear como justificación. Al contrario: precisamente porque tenemos más oportunidades, nos hemos de esforzar más.
-Desde el mismo Govern se ha sugerido que la crisis económica, con el aumento del paro, puede traer consigo peligrosas actitudes de racismo hacia la población inmigrada, que es muy numerosa en el archipiélago.
-Somos una sociedad muy plural y esta situación no debe generar conflictos entre nosotros. Todavía estamos dando cuotas de trabajadores al exterior para determinadas tareas que no queremos hacer, eso aún pasa hoy. Nuestra sociedad somos todos los que trabajamos aquí y tenemos que salir adelante todos: los que lo pasan peor, y los que no tanto.
-Dado que el turismo sigue siendo, según parece, nuestra gran baza, ¿qué podemos hacer para sacarle provecho?
-El gran problema sigue siendo la estacionalidad, tan dura que ni permite a algunos trabajadores llegar a fijos discontinuos. Un elemento clave va a ser el turismo social europeo, que empezará el año que viene. Y cualquier iniciativa para romper la estacionalidad: comercio, congresos, turismo deportivo... Aquí entra otra cuestión, que es el transporte aéreo. Sin él difícilmente podemos hacer frente a ese reto, y las compañías aéreas no están pasando por el mejor momento. Ésta es una cuestión importante, más que nunca.
-También se ha dicho que el turismo no retrocederá como otros sectores porque las vacaciones se han convertido en una necesidad para el ciudadano de los países occidentales.
También lo vivirá, lo notará. El número de salidas que estamos acostumbrados a hacer: puentes, escapadas, probablemente se reducirá en cantidad. Pero estoy convencida de que la gente no renunciará a viajar. Lo hará menos, viajará menos días. El viaje, el cambio de lugar, va muy ligado a nuestro ritmo de vida actual. Un elemento que nos puede beneficiar es nuestra cercanía a bastantes mercados, los viajes largos tienen un coste mayor, lógicamente.
-La formación, cuyos indicadores son pésimos en Baleares (ya que muchos jóvenes vienen abandonando los estudios para empezar a trabajar) parece que es otra de las grandes apuestas.
-Sí, los jóvenes de una manera clave. Los jóvenes son el futuro y en estos momentos en que no hay trabajo hay que establecer procedimientos para devolverles a la formación. La formación hay que hacerla valer, ha perdido valor porque todo el mundo encontraba trabajo. Estamos pensando medidas, poniéndole imaginación al poder, porque la situación no es fácil.
-¿Qué tal son las relaciones de la Conselleria de Treball i Formació con la CAEB?
-Muy buenas. De colaboración y de aprendizaje. Deseamos la máxima colaboración con las entidades representativas y de manera especial con la CAEB. Apreciamos su esfuerzo.
-¿Cómo le parece que son los empresarios de Baleares? ¿Qué les caracteriza?
-Yo siento una gran admiración por los empresarios. Ser empresario hoy no es fácil, ser emprendedor y preocuparte de la gente que trabaja contigo... Y por tanto el empresario merece todo el apoyo y el respeto social. A los empresarios de aquí siempre se les han reconocido los valores del trabajo bien hecho, de la responsabilidad, que son claves para salir de la crisis.
-¿Hasta cuando cree que vamos a seguir sufriendo la crisis?
-Dicen que hasta 2009. O esperamos que en 2009 seamos capaces de poner las bases para superarla.
-Una última pregunta. ¿Es usted consciente de que ha asumido la responsabilidad de la Conselleria de Treball i Formació en el peor momento imaginable?
-Sí. Con todo el coraje y con toda la ilusión del mundo.
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